martes, 8 de enero de 2013

Reflexiones sobre el combate - por Luis García


Cada vez me interesan menos los trucos de magia. Casi todos los que veo me parecen versiones peores o incluso malas de juegos clásicos. Y el intento de llegar a la experiencia mágica a través del  ilusionismo de la primitiva EMM es solo un lejano recuerdo:

“Es claro y evidente que la Magia-Ilusionismo como espectáculo vive un presente pobre, triste y bastante poco apreciado.”



Así comenzaba el análisis de los hechos que llevaron al Manifiesto del 71.

La realidad, en el año 71 y mucho mas ahora, es que desde los grandes magos del renacimiento hasta nuestros días, la historia de la magia es la historia de una decadencia. El gran Houdini, ídolo de los ilusionistas, convierte la magia en un montaje de marketing comercial, con lo que deja de ser magia en su sentido auténtico. Aun así está a años luz de Dynamo caminando sobre el Támesis, cuyo impacto es muy inferior  al de ese deportista que se lanzó desde la estratosfera: mientras este ocupaba primeras páginas de la prensa el otro una breve reseña en la sección de sociedad.

Porque si lo importante es el márquetin, siempre gana, como en el futbol, el de mas presupuesto.

En general los ilusionistas se creen que por saber unos cuantos trucos estan en posesión de la última palabra sobre la realidad. Muy aplicados en denunciar pequeños fraudes, callan convenientemente respecto al Gran Fraude de una realidad única que lleva directamente y a velocidad vertiginosa a la catástrofe.

Y esto es lógico puesto que el ilusionismo se ha convertido en una ideología por la que toda magia es una pura ilusión o, mas refinadamente, un simple producto de la imaginación, una ideología que es parte de la Gran Mentira que se impone desde el poder real que maneja a los gobiernos que los ciudadanos creen votar libremente.

En este momento se encuentran en la nube todos los trucos que se quieran conocer y todo el mundo sabe además, gracias a los neurocientíficos y sus mariachis, que el gran truco es desviar la atención del espectador.

No se puede plantear la magia en serio a partir de lo que todo el mundo sabe o puede saber sin más que darle a un botón. Por eso la magia oficial tiende a convertirse en una parodia de su propia parodia, como esa carta que sale una y mil veces del zapato o ese efecto de creación de vida cuando lo que sale es un pececillo moribundo que después se tira al retrete.

Hace ya mucho tiempo que abandoné los juegos para convertirlos en metáforas (Umf) de una idea mágica que conecta con la Otra Realidad, y después los integré en líneas escénicas (Lesn) que son rituales de aproximación a las puertas de la magia, utilizando las técnicas estructurales de 2º orden, algunas publicadas en el arte de las cartas 1 (En estas técnicas está excluida la desviación de la atención, sustituida por la concentración, que es todo lo contrario).

A pesar de la degradación mágica de la carta que viaja al zapato o las hazañas del pececillo moribundo, persiste el tema del Viaje o el conocimiento del lenguaje de todos los seres vivos, vestigios de un pensamiento formulado en el VI Milenio, constatado en las leyendas recogidas en el Popol Vuh, el libro sagrado de los Mayas.

En su combate contra los Señores del Mundo de las Sombras, los Divinos Hermanos utilizan todos los efectos clásicos de la magia, por ejemplo valiéndose de su amistad con las hormigas consiguen realizar el efecto de un viaje imposible al jardín de las flores prohibidas que los Sabios de la Oscuridad son incapaces de concebir.

¿Pero cuantos ilusionistas se han molestado en rastrear los fundamentos de ese pensamiento mágico que no tienen reparo en utilizar para sus espectáculos?

Precisamente la idea básica de la Lesn publicada en el arte de las cartas es el combate de la luz y las sombras, que en otro continente se convierte en el de Horus contra la Serpiente de la Tinieblas, es decir, los magos de Osiris contra los sabio de Seth.

No obstante la versión utilizada en el guión metafórico es el clásico cuento de la Bella Durmiente: el Alma del Mundo, representada en la princesa durmiente, vaga por el mundo de las sombras esperando que el Príncipe (el Hijo del Rey) la despierte.

¿Captará el espectador que vivimos en un mundo que no tiene alma?,

¿se dará cuenta de que esta es precisamente la explicación metafórica de lo que está pasando?,

¿creerá en un final feliz, como en el cuento, o en el dominio total de la oscuridad, como inexorablemente ocurrirá si otra realidad no existiera?

Y dando un salto en el tiempo,

¿podríamos imaginarnos aquella era en la que los hombres eran magos y podían volar a las estrellas?.

Este es el objetivo de la experiencia mágica: penetrar en las respuestas a estas preguntas.

Luna Dic 12

10 comentarios:

  1. Espero poder aportar algo interesante al tema.
    En cuanto al marketing, estoy en parte de acuerdo. Los que tenemos que vivir de la magia estamos casi obligados a realizar un tipo de magia y acciones comerciales que se alejan de nuestra propia concepción para acercarnos a la del espectador, que es quien nos paga.

    No obstante creo que soy uno de los magos con menos presupuesto del circuito y vivo mas o menos bien de nuestro arte. No uso peces ni palomas, ni grandes ilusiones. Pero analizo durante miles de horas las reacciones del público y empiezo a descubrir que es lo que emociona y lo que no.

    Con respecto al combate, no creo en las confrontaciones. Soy pacífico por naturaleza.

    Si estoy totalmente de acuerdo de sumergir al espectador en ese mundo onírico de los mundos todopoderosos, ya sea en el olimpo, el walhala, el paraíso o el país de las maravillas.

    El conflicto teatral buenos contra malos a mí personalmente no me gusta. Lo considero maquiavélico. quizás en un espectáculo infantil cuyos espectadores no puedan analizar más que eso. Ellos no entienden que caperucita es una niña que quiere ser devorada por el lobo porque así se siente mayor o sus instintos así lo dictan.

    Yo creo que los artistas en general y los magos en particular tenemos una oportunidad única de cambiar las cosas. Tenemos herramientas, conocimientos y medios para difundir lo que queramos. podemos cambiar la forma de pensar de la gente: ¡ESA ES LA VERDADERA MAGIA!


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    1. Cuando Luis García se refiere a la palabra "combate" no es ninguna confrontación con el espectador sino todo lo contrario, para aclarar este término te sugiero que repases artículos anteriores en el blog de Luis y veras como tiene todo su sentido si se interpreta de una manera metafórica tal y como él la plantea.

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  2. Hola Jossan
    Quisiera profundizar en una frase de tu comentario porque precisamente toca un tema que estamos debatiendo en estos momentos a nivel privado:
    “Los que tenemos que vivir de la magia estamos casi obligados a realizar un tipo de magia y acciones comerciales que se alejan de nuestra propia concepción para acercarnos a la del espectador, que es quien nos paga.”
    Esto ocurre solo en el ilusionismo. En otras formas de expresión artística, como el cine, el teatro, la literatura o la pintura, por citar algunos tópicos, hay quien no se pliega a los dictados del espectador y se producen obras rompedoras, nuevas formas de expresión, obras de arte que no podrían imaginarse con esa sistemática renuncia a uno mismo.
    Poníamos como ejemplo Dogville, una película en la que los criterios comerciales y de complacencia con el espectador estan ausentes y sin embargo es una obra maestra incuestionable con una carga metafórica que ya quisiera para si el mejor espectáculo de ilusionismo.
    Para mi, esta ausencia de ambición en los planteamientos del ilusionismo es la razón de que sea el espectáculo mas degradado dentro de los circuitos de artes escénicas (muchas administraciones ni siquiera lo consideran en esa categoría). Eso y el hecho de que el ejecutante pretenda ser autor, intérprete, director artístico y técnico en escenografía, cuando lo mas probable es que ni siquiera haya estudiado arte dramático.
    En esas condiciones no es de extrañar que si alguien paga, se someta uno sin rechistar a sus dictados.
    El problema es que esa actitud agota la fórmula y, mas pronta que tarde, hasta el propio espectador estará hasta las narices de que le den lo que quiere ver.
    Porque en el fondo, el espectador lo que quiere es que le rompan su propia concepción de la realidad, no que se la reafirmen una y otra vez con la disculpa de entretenerle.
    Gracias por tu comentario y a ver si el debate avanza y otros se apuntan a participar.

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  3. considero que en otras artes tambien pasa, conozco casos de escritores que escriben novelas por encargo con la sinopsis ya escrita por ejemplo. Y ni hablar de los productos de laboratorio de la musica actual

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  4. ¡Qué tal!
    Para mí en "El Combate de la Luz y las Sombras" está condensanda de forma magistral la concepción mágica a través de un ilusionismo elevadísimo, tanto técnica como estructuralmente. Es una obra maestra en todos sus aspectos y es solo el comienzo de lo que puede abrir, a todos los niveles. Ha sido y será una gran influencia, tanto mágica como personalmente (puede verse en el último trabajo Aenigmate).
    Para mí, para que la magia sea tal, ha de tocar lo profundo en el espectador para hacerle consciente, aun sin saberlo, de otros niveles de realidad. El ilusionismo es el medio, y quizá por eso, paradógicamente, su unión es tan difícil.
    Y para llegar a esto no es necesario solo charlas "transcendentes" y "dignas". Recordemos al extraterrestre de tres brazos que nos ayuda a formular la negaentropía.
    Siempre he defendido que este tipo de expresión puede ser perfectamente comercial, en el sentido de que se puede vender como espectáculo, sin adulterar (quizá solo adaptar). Los trabajos sobre la concepción del espacio escénico y el público son un acercamiento a ello.
    Ya lo hemos comentado otras veces. Creo que todo cambiará y volverá a un estado de orden y "luz", pero para ello ha de pasar primero por une estado de caos. Es parte del ciclo. ¿Qué papel adoptaremos? Es lo único que podemos decidir.
    ¡Saludos!

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  5. Gracias Manu por tu comentario y ratifico tus otras apreciaciones sobre la naturaleza de la magia y su capacidad de ser totalmente comercial, como lo son 2001 o Dogville, inicialmente rechazadas y hoy obras maestras indiscutibles.
    Lamento que el proyecto se quedara en la primera línea escénica, el Combate, y no siguiéramos con las otras, el Árbol luminoso, El Homenaje a Ascanio, insinuada en el Memorial 2012, el Rito de Iniciación con la Bsimb, la Última Baraja, por no citar las que pueden hacerse con una baraja normal.
    Y me da rabia que no pudiéramos hacer una buena grabación del Combate.
    Esperemos que el viento sople de nuevo y podamos seguir navegando.

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  6. Pido perdon por mi inmadurez a la hora de tratar estos temas, ya Luis Arza me ha puesto al día en un catártico viaje a Granada.
    Aún así sigo pensando que depende del espectador la potencia mágica del efecto, por mucho que le mostremos el exterior de la caverna, siempre hay quien prefiere la vida en matrix.

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  7. Muy buena metáfora la de matrix. Una trilogía esotérica que sirve como ejemplo, igual que Dogville, para una obra que no se pliega a los criterios comerciales convencionales. Algo impensable en el ilusionismo ramplón que nos invade.
    Necesitamos obras de arte rompedoras, que sacudan la conciencia dormida del espectador, y luego, cada cual, que viva donde quiera.

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  8. El super-ego en sus dos vertientes, singular y colectivo (mucho más destructivo este último) es el gran hacedor de la oscuridad donde mandan los grandes sabios (sabios de Seth, serpiente de las Tinieblas, Señores del mundo de las Sombras, actuales políticos, banqueros...) Todos están dentro de la mente colectiva de la humanidad, y para mí son parte de la realidad daimónica de la que habla Harpur, y lo peor es que están cada vez mejor alimentados. El ilusionismo es un entretenimiento gris de nuestra época que no hace sino contribuir a que esos sabios consigan "desviar la atención" del hombre del Jardín de las Flores Prohibidas que tan cerca tiene, dentro de uno mismo... Creo que las metáforas de las Lesn que propones ayuda a iluminar ese camino, a mí me lo iluminó y por ello te agradezco el esfuerzo constante que haces por señalarlo y te consideraré uno de mis maestros, Luis. Un abrazo.

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