Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Solo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Solo. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de mayo de 2013

Ricardo Solo



Llevaba varios días persiguiendo a Fitzgerald por todos los bares de copas de París. En cuanto le vi salí corriendo del café para preguntarle por Zelda. Desgraciadamente me perdí parte de la conversación entre Hitchcock y Hofzinser, que estaba recrudeciéndose en torno al personaje. Cuando volví a tomar asiento, con las manos congeladas por el húmedo frío de febrero, ya habían terminado el café y se habían vuelto a relajar.


martes, 29 de enero de 2013

Convesaciones (bastante) improbables




Nunca olvidaré aquella célebre conversación entre el cineasta Alfred Hitchcock y el mago vienés Johan Nepomuk Hofzinser. Puede que hubiera alguien más compartiendo una botella de vino con ellos en el pequeño bistró de París. Quizá alguno de los artistas habituales de la orilla izquierda del Sena, pero si dijo algo, no fue importante.

lunes, 10 de septiembre de 2012

De la realidad a la ficción - por Ricardo Solo




Me gusta jugar con las presentaciones. Creo que es uno de los aspectos de la magia que más me permite expresarme. No entiendo la presentación como un parche (como ocurre tantas veces), me horroriza oír cosas como: “El juego es raro, pero con una buena charla puede estar bien”. El efecto y la presentación son una misma cosa. En el momento en el que uno se construye para darle sombra al otro, la estructura se cae.

Por eso me gusta trabajar en la presentación. Me hace trabajar en las estructuras, encontrar nuevos efectos, nuevos acercamientos a lo que quiero decir, nuevas formas de expresión. Y como, a pesar de ser muy disoluto, me gusta tener ordenadas ciertas cosas, pienso en las estructuras presentacionales como si fuesen técnicas. El concepto es uno, el origen de lo que quiero contar, pero el cómo lo cuente, qué fórmula utilice, modificará sustancialmente el tipo de efecto y lo que perciba el público.